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miércoles, 30 de enero de 2013

RELIQUIA DEL PRESENTE


Cuando un buen día – o tal vez alguna tarde-

sin previsibles avisos, ni estandartes,

de mis oscuras calles, de mis marchitas plazas,

tú , te marches.

Te marches del pasado, del futuro,

y lo que es peor, de mi presente,

y me dejes estas ansias, estas ansias de tenerte...



Cuando un buen día tú te marches,

sólo entonces podré ver

lo que en tu exilio me heredaste:

las flores mustias de tus árboles

-sedientos fantasmas calvos-

que enlutados de otoño vagan

por las tierras que anegaste.



Me quedarán guiñapos de recuerdos turbios

-que a mi pesar se guarden-

donde tus ojos y tu voz  ya no se estampen;

caricias y besos inconclusos

y el lloroso colofón  de esta historia irrealizable.


Quedará algún plan de inocente cauce,

una propuesta ansiada,  no dicha, inconfesable.

Y algún que otro silencio, que culpable,

con la ferocidad de lo callado,

de esperas, agotado, emigró por otras calles.



Y guardaré esta historia

como reliquia del presente,

como reliquia que se archiva,

escolta humilde de la vida,

que por inmortal y clandestina

se torna aún más persistente.


Y aún, cuando un buen día, o tal vez alguna tarde,

tú te marches...

De mis marchitas plazas, de mis oscuras calles...

con tus vientos de siempre, con tus soles en trance.

Aún cuando comprenda

tu adiós irremediable,

me quedará esta historia -reliquia del presente-

y algún que otro insensato, deseo de tenerte

tenaz, tozudo...

oculto...

inconfesable...

                                    CRISTINA VALIDAKIS

AL FIN...


¿ Pude ser tan feliz
                           
   inocente?

que tus besos ausentes

no supieran a sal.


¿Pude ser tan audaz, tan
                                valiente?

que tus palabras falsas

parecieran verdad.


Y... ¿dónde estarás
                          ahora,

con tu infamia soberana,

con tu insana arrogancia

y tus palabras vanas?



¿ A quién perturbarás

con tu presencia ufana?

Ahora que, convencida,
                                - despierta-

armónica y serena,

puedo alejarme, osada.

Sin importar...

 ¡SIN IMPORTAR!

que al fin...
                             me amas.
                                              CRISTINA VALIDAKIS

sábado, 19 de enero de 2013

EL AMOR ES COMO UN RÍO

El amor es como un río,
a veces pacífico, otras turbulento.
No siempre transita por terrenos
plácidos y rectos.
Entre las piedras se desliza, 
valiente, callado, o intrépido
y forma su propio cauce, 
a pesar de todo aquello que se lo impida
o se interponga a su torrente. 
Nada lo detiene de su objetivo último,
fundirse en un abrazo pasional 
con el mar que es su contento.
El amor, es como un río,
sus aguas se deslizan, cambiando
sus pasos, su ritmo, su velocidad,
a la necesidad de su fluir.
Nada lo detiene de su tránsito continuo 
 mutando en el paisaje y en el tiempo
con la transparencia del espejo
que refleja sentimientos,
o la oscuridad de la noche
en barrosos y oscuros tormentos. 
El amor es como un río,
te miras en él, 
te sumerges con coraje, con pasión
                     o con miedo. 
Y a veces te arrasa y te lleva, 
por sus terrenos pacíficos o turbulentos. 
Y otras veces, con su corriente viva
 de los  dolores y las  tristezas
                              simplemente, te limpia. 
                                                   CRISTINA VALIDAKIS